martes, 8 de noviembre de 2022

Revolución Mexicana y Contexto Cultural

Apuntes para la clase sobre revolución :


Esquema general de la clase:


EL PORFIRIATO EN CRISIS

1876-Finales de 1880

Principios de 1890-Principios del siglo xx

A partir de 1904

OPOSICIÓN A PORFIRIO DÍAZ  Y REVOLUCIÓN ARMADA (1910-1919)

LA FIGURA DE FRANCISCO I. MADERO Y SU PROTAGONISMO EN LA REVOLUCIÓN

LA CONSTITUCIÓN DE 1917

EL ESTADO POSREVOLUCIONARIO

Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles: las figuras del caudillo

Lázaro Cárdenas: el popular presidente populista

La institucionalización posrevolucionaria

CULTURA Y SOCIEDAD (POS)REVOLUCIONARIA

Educación

Literatura (narrativa y poesía)

El ensayo

Artes plásticas

Cine

LA REVOLUCIÓN EN LA OBRA ENSAYÍSTICA DE CARLOS FUENTES

VADEMÉCUM ACERCA DEL PERIODO REVOLUCIONARIO Y POSREVOLUCIONARIO



Apuntes :


Es el resultado de varios factores: 

-la situación histórica y social del país, 

-la crisis generalizada del gobierno de Porfirio Díaz a finales del siglo xix, 

-el fracaso de una solución pacífica a la sucesión presidencial de 1910.

 

La combinación de un crecimiento económico en un contexto dictatorial con graves problemas agrarios provocan una situación explosiva (Garciadiego, 2006).

 

Dos clases sociales nuevas (la clase media y el proletariado),


EL PORFIRIATO EN CRISIS:


Según el historiador mexicano Javier Garciadiego [2006] son tres las etapas por las que pasó el gobierno de Porfirio Díaz: 1) 1876-Finales de 1880, 2) Principios de 1890-Principios del siglo xx, 3) A partir de 1904.


3. A partir de 1904:


Son varios los problemas que Díaz ha de enfrentar:


-El problema de la sucesión presidencial.


-La crisis económica de 1907, debida a la depresión económica en Europa y Estados Unidos, 


-La crisis social desde finales del siglo xix en el ámbito rural. 


-Crisis en el campo cultural. Se cuestiona el positivismo como ideología gubernamental. Contra la obsesión por el orden, se anhela la libertad. La mayoría mestiza comienza a reclamar participación en la toma de decisiones.


-Las represiones obreras de 1906 y 1907 demostraron que Díaz había perdido cualquier capacidad de negociar y de encontrar soluciones que satisficieran a la mayoría.


Todos los sectores sociales resultaron afectados. Esto provocó una convergencia de la resistencia y desencadenó una oposición frontal. 

 

OPOSICIÓN A PORFIRIO DÍAZ  Y REVOLUCIÓN ARMADA (1910-1919):


En 1908, Porfirio Díaz afirma, en una entrevista con el periodista neoyorquino James Creelman, que el periodo de su presidencia, muy largo, era necesario para asegurar la estabilidad política del país y permitir que maduraran los mexicanos para adquirir las capacidades indispensables al ejercicio de la democracia. Da a entender, al final de dicha entrevista, que ha llegado el momento para una alternancia democrática.


LA FIGURA DE FRANCISCO I. MADERO Y SU PROTAGONISMO EN LA REVOLUCIÓN:


escribe y publica en 1909 el libro La sucesión presidencial en 1910, en el cual critica severamente el poder autocrático de Díaz, denuncia la deportación de indios yaquis, del Norte hacia Yucatán, y la represión de las huelgas obreras.


Contra la reelección de Porfirio Díaz, Madero funda, en mayo de 1909, el Partido Antirreeleccionista, también conocido como Partido Nacional Antirreeleccionista (PNA).


Plan de San Luis Potosí (5 de octubre de 1910)


En octubre de 1911, tras ganar las elecciones, Madero asume la presidencia del Estado hasta su asesinato por el general golpista contrarrevolucionario Victoriano Huertas, en febrero de 1913


Con Madero, las clases medias accedieron al poder pero los obreros y campesinos quedaron fuera.


guerra civil de 1914-1915 entre constitucionalistas (Venustiano Carranza y Álvaro Obregón) y convencionistas (Eulalio Gutiérrez, Pancho Villa y Emiliano Zapata).


LA CONSTITUCIÓN DE 1917:


promulgada el 5 de febrero de 1917 en el Teatro de la República de la ciudad de Querétaro, tras un largo periodo de enfrentamientos violentos de los carrancistas contra villistas y zapatistas. 


La Constitución de 1917 tenía como función la de garantizar la estabilidad social y la creación del nuevo estado, también la de consolidar y reglamentar el proceso de transformación experimentado por el país, al pasar del México porfiriano al México revolucionario


EL ESTADO POSREVOLUCIONARIO:


El Estado posrevolucionario mexicano nace verdaderamente en 1920, tras el asesinato de Venustiano Carranza. 


Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles : las figuras del caudillo


Álvaro Obregón (1920-1924 ) y Elías Plutarco Calles (1924-1928)


Guerra Cristera (1926-1929):


Los combates, circunscritos en el centro del país, fueron de una gran violencia, acentuados por prácticas terrorista de parte del ejército y por el apoyo que los cristeros hallaban en una población fanatizada que creía defender su fe [Covo, 1999, 80]


Álvaro Obregón fue asesinado por el militante católico José de León Toral, en 1928.


Lázaro Cárdenas: el popular presidente populista


una hábil estrategia política para conseguir el apoyo de lxs trabajadorxs; la alianza entre el mundo laboral y el Estado le permitía evitar la autonomía sindical y, en vez de concederle un poder real a las masas, reforzó el presidencialismo y la institucionalización del Estado [Covo, 1999, 85]


Entre las medidas que marcaron los imaginarios colectivos y reforzaron el sentimiento nacionalista del pueblo están: la nacionalización del petróleo en 1938 y la aplicación masiva de la reforma agraria que se tradujo por la creación de ejidos comunales y el desmantelamiento de muchas haciendas poco productivas. 


Con Lázaro Cárdenas, figura incontestable del presidente (¿populista?) todopoderoso, se inicia un proceso de institucionalización de la revolución que se concreta en el periodo siguiente (1940-1968) a través de una “modernización autoritaria bajo la sombra de la superpotencia”, para retomar uno de los títulos de la historiadora Soledad Loaeza [en Nueva Historia general de México 2010].


La institucionalización posrevolucionaria:


La institucionalización posrevolucionaria fue percibida, por Vargas Llosa, como “una dictadura perfecta”, no de un hombre sino de un sistema, y como una “pirámide azteca”, coronada por un emperador todopoderoso cada seis años, según la imagen empleada por Octavio Paz [Covo, 1999, 91]


En 1946, el partido oficial cambia de nombre para convertirse en el Partido Revolucionario Institucional (PRI).


Sin verdadero programa de gobierno, ni ideología propia, o con la del presidente en ejercicio, más que un partido en el sentido clásico de la palabra, el PRI fue un mecanismo electoral cuyo objetivo era reunir la unanimidad de los sufragios.


CULTURA Y SOCIEDAD (POS)REVOLUCIONARIA:


Educación:


Frente a la incapacidad de los campesinos, por el alto nivel de analfabetismo, para asumir cargos públicos, estos fueron ocupados por una mayoría de profesores: cargos de representación popular, administrativos o de conducción cultural e ideológica [Garciadiego; Kuntz Ficker, en Historia general de México 2010, 585].


la educación se entendió como “una misión religiosa, apostólica” [Cosío Villegas, 1947, 46] cuyo propósito era ir a todos los rincones de México para enseñar a leer y a escribir, y difundir el gusto por la lectura de los clásicos, creando bibliotecas públicas en los pueblos.


Una (misma) cultura para todos y todas que contribuyera a forjar el sentimiento de pertenecer a una misma nación unificadora. 


Literatura (narrativa y poesía):


Aparece la literatura (o novela) de la Revolución, con autores como Mariano Azuela (Los de abajo, 1915), Martín Luis Guzman (El águila y la serpiente, 1928), José Vasconcelos (Úlises criollo, 1933), Nellie Campobello (Cartucho, 1931). 


A partir de los años 1940, varios autores consideran que si se han escrito novelas ambientadas en la revolución mexicana, aún quedan por escribirse novelas verdaderamente “revolucionarias” sobre dicho periodo. Destacan los escritores: Agustín Yáñez (Al filo del agua, 1947), Juan Rulfo (Pedro Páramo, 1955), Carlos Fuentes (La región más transparente, 1958, La muerte de Artemio Cruz, 1962), Jorge Ibargüengoitia (Los relámpagos de agosto, 1964).


Surgieron dos movimientos antagónicos respecto a su forma de considerar el arte: Los Contemporáneos y los Estridentistas


Formaron parte de los Contemporáneos: Salvador Novo, Xavier Villaurutia, Carlos Pellicer, Jaime Torres Bodet, José Gorostiza, Jorge Cuesta, Bernardo Ortiz de Montellanos. 


El ensayo:

Ver extractos de ensayos en la página "extractos de ensayos" de este blog


El ensayista Roger Bartra señala, en el prologo de su antología de ensayos mexicanos del siglo xx, Anatomía del Mexicano [2005, 11]:

 

A lo largo del siglo xx la cultura mexicana fue inventando la anatomía de un ser nacional cuya identidad se esfumaba cada vez que se quería definirlo, pero cuya presencia imaginaria ejerció una gran influencia en la configuración del poder político.


reflexionar sobre aquellos aspectos que impedían progresar y alcanzar los niveles de una nación nueva y moderna. Entre los actores, ficticios según Bartra, que obstaculizaban la empresa de modernización, se hallaban los “marginales”: indios agachados, léperos enmascarados, mestizos relajientos, pelados inferiorizados, lidercitos gesticulantes o machos sentimentales [Bartra, 2005, 14].



Artes plásticas :


El muralismo dejó una huella visual en los imaginarios populares contribuyendo a desarrollar la mitología acerca de la revolución mexicana: redescubrimiento (idealizado) de la cultura indígena prehispánica, que fue un ingrediente importante en la construcción de la identidad u ontología mexicana, también denominada “mexicanidad”; protagonismo de los obreros y los campesinos en la lucha contra el Porfirismo; protagonismo de Emiliano Zapata como gran defensor de los campesinos. De cierto modo, el muralismo hizo triunfar visualmente aquella revolución – la agraria- que no consiguió triunfar.


Cine:


La época post-revolucionaria produjo numerosas películas con temas rurales, en ranchos (películas rancheras) ambientadas en un campo mexicano idealizado, con tintes arcádicos y folclóricos, repletos de estereotipos sobre lo popular. Una de las películas emblemáticas de ese cine ranchero fue, sin lugar a dudas, Allá en el Rancho grande, dirigida por Frenando de Fuentes, y  estrenada en 1936. 


El melodrama cinematográfico, producto de una poderosa industria cultural, nacional y nacionalista, se desarrolló en el periodo posrevolucionario, aproximadamente entre 1932 y 1960, y dio lugar a lo que se conoce como la Edad de Oro del cine mexicano. 


La familia era vista como una configuración microsocial garante de la nueva nación. Y esa familia mexicana era católica, por supuesto: el melodrama era el  resultado de la alianza de la industria y la fe religiosa en la pantalla, como observaba Carlos Monsiváis en su libro Pedro Infante, Las leyes del querer (2008). 


Luis Buñuel, en 1950, rompe con los paradigmas lacrimosos de la madre bondadosa y asexuada, y de la pobreza buena y feliz, con la película Los olvidados, galardonada con el premio al mejor director en el Festival de Cannes


Fuentes fue guionista para varias películas y documentales, como El gallo de Oro (1964), adaptación de la novela homónima de Juan Rulfo, Pedro Páramo (1967), adaptación de la novela homónima del mismo Juan Rulfo, Complot petróleo (1981), adaptación de su novela La cabeza de la hidra con guión de su autoría y la serie televisiva El espejo enterrado (1992).


LA REVOLUCIÓN EN LA OBRA ENSAYÍSTICA DE CARLOS FUENTES:


Carlos Fuentes se suma a la  larga lista de ensayistas mexicanxs del siglo xx, con títulos como La nueva novela hispanoamericana (1969), Tiempo mexicano (1971), El espejo enterrado (1992), Nuevo tiempo mexicano (1994). En el ensayo Nuevo tiempo mexicano, publicado en 1994, aborda el tema de la revolución mexicana, particularmente en el capítulo 3, titulado “Las tres revoluciones mexicanas” [Fuentes, 1995, 41-53]


Fuentes afirma que el proceso revolucionario de 1910-1921 se dio a través de, por lo menos, tres revoluciones con protagonistas sociales  y objetivos diferentes: 

 

La revolución número uno –que quedó fija para siempre en la iconografía pop- fue la agraria, la del movimiento de los pequeños pueblos encabezado por jefes como Pancho Villa y Emiliano Zapata. Este movimiento fue una revuelta local que intentó la restauración de los derechos de las comunidades sobre sus tierras. [] En muchos aspectos fue una revolución conservadora. 

La revolución número dos, menos nítida en los iconos de la memoria, fue la revolución nacional, centralizadora y modernizante encabezada por Francisco I. Madero. [] Su propósito era crear un Estado Nacional moderno, capaz de fiajarse metas de beneficio colectivo mientras promovía la prosperidad privada.

Entre las dos, en alguna parte, y definitivamente imperceptible en la memoria colectiva, tuvo lugar una incipiente revolución proletaria, que reflejó el desplazamiento de artesanado tradicional mexicano por métodos industriales modernos. []

La revolución número 2 triunfó finalmente sobre las revolcones 1 y 3, y estableció, entre 1920 y 1940, las instituciones del México moderno. [1995, 41-42]


VADEMÉCUM ACERCA DEL PERIODO REVOLUCIONARIO Y POSREVOLUCIONARIO :

ver ficha con el mismo título en la página de este blog

















lunes, 7 de noviembre de 2022

Mitos e historia en MAC

 MITOS E HISTORIA EN MAC

¿QUÉ SE ENTIENDE POR MITO?

EL MITO EN MAC

La conquista

El pasado rural o el mito del “Edén subvertido”

El pelado o el complejo de inferioridad

Elementos de mitología moderna

La revolución mexicana como construcción y desconstrucción  míticas

LA HISTORIA EN MAC

Primer momento: 4 de diciembre de 1913, secuencia 3

Segundo momento:  22 de octubre de 1915, secuencia 7

Tercer momento: 20 de mayo de 1919, secuencia 2

Cuarto momento: 3 de junio de 1924, secuencia 4

Quinto momento: 23 de noviembre de 1927, secuencia 5

Sexto momento: 12 de agosto de 1934, secuencia 8

Séptimo momento: 3 de febrero de 1939, secuencia 9

Octavo momento: 6 de julio de 1941, secuencia 1

Noveno momento: 11 de septiembre de 1947, secuencia 6

Décimo momento: 31 de diciembre de 1955, secuencia 10

CONCLUSIÓN





¿QUÉ SE ENTIENDE POR MITO?


Carlos García Gual, en la Introducción a la mitología griega [2007: “mito es un relato que refiere la actuación memorable y ejemplar de unos personajes extraordinarios en un tiempo prestigioso y lejano”


Siguiendo los aportes teórico-historiográficos de Ordiz, se pueden destacar tres grandes líneas conceptuales sobre el mito.


1) Karl Jung, en sintonía con Freud, destaca que el mito es “una realidad atemporal y universal cuyo origen se halla en la propia mente del hombre como medio de dar forma a tendencias de pensamiento comunes que encuentran su expresión concreta dependiendo del contexto” [1987, 8]


2) Roland Barthes, en su ensayo estructuralista Mythologies (1957), considera que el mito es una forma de dominación del individuo por parte de una clase hegemónica. Tiende, como en cualquier sociedad tradicional, a dar cohesión y unión a un grupo con base en ciertas creencias o ideas determinadas. El mito es un “habla” y constituye una forma de propaganda elaborada desde el poder para mantener al ciudadano dentro del orden ideológico de una comunidad.


3) Levis-Strauss, también desde el estructuralismo, que aplica al campo de la antropología, afirma “la existencia de una especie de inconsciente universal estructurador de todas las formas de actividad y de organización social del hombre”. El mito es una realidad compuesta por “una estructura interna inconsciente susceptible de ser descompuesta en una serie de unidades que reciben el nombre de mitema”. [Ordiz, 1987, 9]


En síntesis, y a partir de las tres grandes líneas destacadas más arriba, Ordiz propone la definición siguiente:

 

el mito es una forma de pensamiento particular, diferente de los mecanismos ‘lógicos’ de la mente, pero a su vez es un relato, susceptible de ser analizado y desmenuzado en sus funciones y secuencias integrantes. []tiene una evidente función social  cohesionante o integradora, que en la actualidad se proyecta bajo la forma del llamado ‘mito moderno’, tendente en gran medida a mantener un orden ideológico o económico determinado. [1987, 9]



EL MITO EN MAC


Fuentes observa (en La nueva novela hispanoamericana):

 

nuestro lenguaje ha sido el producto de una conquista y de una colonización ininterrumpida; conquista y colonización cuyo lenguaje revelaba un orden jerárquico y opresor. La Contrarreforma destruyó la oportunidad moderna, no sólo para España, sino para sus colonias. La nueva novela hispanoamericana se presenta como una nueva fundación del lenguaje contra los prolongamientos calcificados de nuestra falsa y feudal fundación de origen y su lenguaje igualmente falso y anacrónico. [1974, 31].


“Nuestras obras deben ser de desorden: es decir, de un orden posible, contrario al actual”, apunta Fuentes [1974, 32]


La sociedad mexicana posrevolucionaria produce los sujetos de su propia cultura nacional, como criaturas mitológicas y literarias generadas en el contexto de una subjetividad históricamente determinada que “no es sólo un lugar de creatividad y de liberación, sino también de subyugación y emprisionamiento” [Bartra, 2005b, 14]



el mito adopta varias formas de representación narrativa y opera a distintos niveles del relato. Puede:

 

funcionar como correlato estructural de los sucesos que se narran, como punto de referencia cultural que establece determinadas correspondencias con hechos o personajes de la novela, o incluso puede operar como una particular forma de pensamiento o de contemplación de la realidad que distorsiona la visión habitual del mundo. [Ordiz, 1987, 71]


La conquista 

La conquista como temática explícita aparece poco en MAC

en la secuencia 2, trama de “TÚ”; 

en la secuencia 4, trama de “ÉL”, 

lateralmente en la secuencia 6, trama de “TÚ” dedicada a la Chingada y 

en la secuencia 11, trama de “TÚ”. 


Pero podemos considerar que algunas secuencias remiten a ella a través de ciertos personajes que funcionan como puntos de referencia culturales, o símbolos: 

la secuencia 11, trama de “ÉL”, en la que se cuenta la infancia de Artemio y se evoca la violación sufrida por la madre/Malinche, 

y también, muy indirectamente, la secuencia  3, trama de “ÉL”, en la que se evoca la violación de Regina, la cual puede verse como la repetición de la violación de la Malinche. 


Uno de los elementos icónicos de la conquista religiosa en MAC es la iglesia, mencionada en la secuencia 2 [p. 141], cuyos ornamentos recuerdan cómo los indios, a quienes se les encargó el trabajo de decorarla, dejaron huella de su mundo referencial:


Avanzarás y penetrarás en la nave del bajel, donde el exterior castellano habrá sido vencido por la plenitud, macabra y sonriente, de este cielo indio de santos, ángeles y dioses indios. Una sola nave, enorme, correrá hacia el altar de hojarasca dorada, sombría opulencias de rostros enmascarados, lúgubre y festivo rezo, siempre apremiado, de esta libertad, la única concedida, de decorar un templo y llenarlo del sobresalto tranquilo, de la resignación esculpida, del horror al vacío []. Caminarás, a la conquista de tu nuevo mundo, por la nave sin espacio limpio: cabezas de ángeles, vides derramadas, floraciones policromas, frutos redondos, rojos, capturados entre las enredaderas de oro, santos blancos empotrados, santos de mirada asombrada, santos de un cielo inventado por el indio a su imagen y semejanza: ángeles y santos con el rostro del sol y la luna, con la mano protectora de las cosechas, con el dedo índice de los canes guiadores, con los ojos crueles, innecesarios, ajenos al ídolo, con el semblante riguroso de los ciclos. [pp. 141-142]


“la succión ciega de la laguna que se ha tragado el oro, los cimientos, los rostros de cuantos conquistadores la han violado”, apunta el narrador de la trama de “TÚ”, en la secuencia 11. 


El pasado rural o el mito del “Edén subvertido”


El niño se tendió desnudo debajo de la palma solitaria y sintió el calor de los rayos que iban arrojando cada vez más lejos la sombra del talle y el plumero. El sol inició su carrera final; sin embargo, los rayos oblicuos parecían ascender iluminando, poro a poro, todo el cuerpo. Los pies primero, cuando se acomodó contra el pedestal desnudo. Luego las piernas abiertas y el sexo dormido, el vientre plano y los pechos endurecidos en el agua, el cuello alto y la quijada recortada, donde la luz empezaba a quebrar dos comisuras hondas, pegadas como arcos tirantes a los pómulos duros que enmarcaban la claridad de los ojos perdidos, esa tarde, en la siesta profunda y tranquila. [p. 378]


El edén subvertido es una arqueotopía, es decir, la imaginación, hoy, de un lugar previo y antiguo en el que reine la felicidad; pero es una felicidad pretérita y marchita que reposa en un profundo estrato mítico, enterrado por la avalancha de la Revolución mexicana y por el que solo podemos sentir una emoción melancólica. Es un lugar donde el presente y el pasado se confunden para excluir al futuro. [Bartra, 2005b, 34]


“La reconstrucción de un pasado rural mítico se enfrenta al horror real de la sociedad industrial”, apunta Bartra [2005b, 36]


El pelado o el complejo de inferioridad


La figura del pelado, ese “campesino urbano” que “ha perdido el edén rural y no ha encontrado la tierra prometida” en la urbe [Bartra, 2005b, 50], se convierte en mito nacional a partir del ensayo de Samuel Ramos, El perfil del hombre y la cultura en México (1934), en el que el autor hace un diagnóstico de los disfuncionamientos de la sociedad mexicana posrevolucionaria 


Ramos:

 

Para comprender el mecanismo de la mente mexicana, la examinaremos en un tipo social en donde todos sus movimientos se encuentran exacerbados, de tal suerte que se percibe muy bien el sentido de su trayectoria. El mejor ejemplar para estudio es el ‘pelado’ mexicano, pues él constituye la expresión más elemental y bien dibujada del carácter nacional [1987, 50]


Es “el desecho humano de la gran ciudad”, “menos que un proletario”, intelectualmente “primitivo”, de “naturaleza explosiva”, “un animal que se entrega a pantomimas de ferocidad para asustar a los demás”. Su lenguaje es “grosero y agresivo”, lleno de alusiones sexuales que “revelan una obsesión fálica”. Asocia su idea de hombría con la de nacionalidad, “creando el error de que la valentía es la nota peculiar del mexicano” [1987, 51-53]. En resumidas cuentas su comportamiento viril y agresivo es una máscara que oculta un agudo complejo de inferioridad. 


el cómico mexicano Cantinflas (Mario Moreno Reyes) interpreta el papel del peladito simpático y divertido en los teatros de carpa de la Ciudad de México. 


En la secuencia 5, trama de “YO”, dice:

 

hasta abajo, de donde salí, o hasta arriba, donde estoy: sólo allí, se los digo, hay dignidad, no en el medio, no en la envidia, la monotonía, las colas: todo o nada: ¿conocen mi albur? ¿lo entienden?: todo o nada, todo al negro o todo al rojo, con güevos, ¿eh? con güevos, jugándosela, rompiéndose la madre, exponiéndose a ser fusilado por los de arriba o por los de abajo; eso es ser hombre, como yo lo he sido [subrayado mío, p. 221]


Elementos de mitología moderna


la cultura occidental ha creado el mito de los dos tiempos: “el tiempo edénico no dosificable de acuerdo con la racionalidad industrial y el tiempo progresivo y dinámico del hombre civilizado” [2005b, 71]. A propósito del mito moderno, Ordiz precisa que 


En nuestro mundo, la progresiva pérdida del sentido mágico y religioso del universo ha provocado una ‘desacralización’ de la sociedad que ha supuesto que los grupos gobernantes ya no puedan acudir a explicaciones superiores o trascendentes como excusa para legitimar a su mandato o a su ideología rectora. Sin embargo, los ‘mensajes’ lanzados desde el poder continúan existiendo, aunque desprovistos de su ropaje anterior: donde antes estaba Dios, ahora se encuentra el progreso, el dinero o el bienestar: donde había guerra santa ahora hay acciones para evitar el avance del mal, de los enemigos de la patria. [] Hoy día el ser humano se cree el amo, el dominador y controlador del mundo y de la realidad, cuando, por el contrario, es dominado por los medios sociales que le han dado ese dominio. [1987, 218-219]

En los imaginarios míticos del México moderno parece haber dos Méxicos: “uno es rural y bárbaro; el otro es moderno y urbano, industrial y mestizo” [Bartra 2005b, 179]

secuencia 5, trama de “YO”: 

 

¿Quién tendrá la honradez de decir, como yo lo digo ahora, que mi único amor ha sido la posesión de las cosas, su propiedad sensual? Eso es lo que quiero. La sábana que acaricio. Y todo lo demás que ahora pasa frente a mis ojos. Un piso de mármol italiano, veteado de verde y negro. Las botellas que conservan el verano de aquellos lugares [] [p. 239]


El poderoso vecino se convierte en el mito primermundista, ejemplo de modernidad y progreso, frente al cual Cruz siente un complejo de inferioridad:

 

clavaste la mirada allá arriba, en el norte, y desde entonces has vivido con la nostalgia del error geográfico que no te permitió ser en todo parte de ellos: admiras su eficacia, sus comodidades, su higiene, su poder, su voluntad y miras a tu alrededor y te parecen intolerables la incompetencia, la miseria, la suciedad, la abulia, la desnudez de este pobre país que nada tiene; y más te duele saber que por más que lo intentes, no puedes ser como ellos, puedes sólo ser una calca, una aproximación [Secuencia 2, trama de “TÚ”, p. 138]

 

 La revolución mexicana como construcción y desconstrucción míticas 

La revolución mexicana fue “un estallido de mitos, el más importante de los cuales es precisamente el de la propia revolución”, señala Bartra [2005b, 215]

En MAC, la revolución es vista a la vez desde una perspectiva mítica, sobre todo en la secuencia 3 fechada 04 de diciembre de 1913, y desde una perspectiva crítica a lo largo de la novela. El primer nivel mítico, intradiegético, está a cargo del personaje Artemio Cruz; el segundo, crítico, que podríamos denominar ‘metadiegético’, está a cargo de Carlos Fuentes en tanto organizador del semiotopo. 


él no había entrado a ese pueblo sinaloense como tantos otros, buscando a la primera mujer que pasara, incauta, por la calle. No era verdad que aquella muchacha de dieciocho años había sido montada a la fuerza en un caballo y violada en silencio en el dormitorio común de los oficiales, lejos del mar, dando la cara a la sierra espinosa y seca. No era cierto que él había sido perdonado en silencio por la honradez de Regina: cuando la resistencia cedió al placer y los brazos que jamás habían tocado a un hombre lo tocaron por primera vez con alegría y la boca húmeda, abierta, sólo repetía, como anoche, que sí, que sí, que le había gustado, que con él le había gustado, que quería más, que le había tenido miedo a la felicidad. [p 186]


LA HISTORIA EN MAC


La secuencia que más referencias históricas extra-revolucionarias menciona es la secuencia 11, una de las más extensas (26 páginas), que se puede ver casi como un largo recorrido erudito por la historia post-independentista.


Según Ordiz, la mención de los periodos post-independistas tendría como función la de presentar la historia de México como “la sucesión ininterrumpida de ciclos que se renuevan fatalmente” y constituyen “un proceso determinado por el crimen y la rapiña, en el que sólo varía lo contingente, la máscara del opresor, pero no el fondo, la repetición de sus acciones” [1987, 90]


Desglose de los momentos revolucionarios en MAC:

 

Primer momento: 4 de diciembre de 1913, secuencia 3

 

La primera aparición de Artemio Cruz como actor de la historia es en diciembre de 1913, cuando, después del asesinato de Francisco I. Madero a manos del general Victoriano Huerta (22 de febrero de 1913), las diferentes facciones revolucionarias están luchando contra la presidencia del dictador golpista para liberar los territorios que están bajo control del ejército federal. Están en un pueblo de la costa de Sinaloa [p. 170], lo que nos indica que Cruz pertenece al ejército del noroeste, encabezado por Álvaro Obregón. Aún no han empezado los conflictos violentos entre las diferentes facciones (Carranza, Villa y Zapata). La revolución, que está en sus inicios, va cumpliendo con sus principios de justicia social: 

 

Por cuanto pueblo pasaba, el general averiguaba las condiciones de trabajo y expedía decretos reduciendo la jornada a ocho horas y repartiendo las tierras entro los campesinos. Si había una hacienda en el lugar, mandaba quemar la tienda de raya. Si había prestamistas –y siempre estaban allí, si no habían huido con los federales- declaraba nulas las deudas [p. 174]

 

Se trata de una revolución en marcha, en pleno movimiento virtuoso. Desde una perspectiva metadiegética, la mención de ese momento señala que, al principio, la revolución sí tenía objetivos sociales, pero se fue alejando de ellos poco a poco. Esto corresponde con la visión de Fuentes expuesta en su ensayo Nuevo tiempo mexicano [1995]. Desde una perspectiva intradiegética, este momento es recordado por Cruz porque viene a señalarle una serie de traiciones de las que se siente culpable: la violación de Regina, la deserción de la batalla y el abandono cobarde del soldado herido. 

 

Hay una elipsis narrativa, de unos 10 años, entre el momento en que el protagonista, con edad de 13 años, huye de la hacienda de los Menchaca, en 1903, y esta primera aparición como revolucionario en 1913. ¿Cómo interpretarla? Quizás considerando que este año 1913 es simbólicamente un segundo nacimiento, concretado por la entrada, casi ex nihilo, en la historia revolucionaria de México. 

 

Segundo momento:  22 de octubre de 1915, secuencia 7

 

En octubre de 1915, en plena guerra de las facciones revolucionarias, los Estados Unidos acaban de reconocer a Venustiano Carranza como presidente provisional de México, cuyo gobierno se había instalado en Veracruz. Villa y Zapata se sienten traicionados y reaccionan sublevándose pero son vencidos por el ejército carrancistas, al que pertenece Artemio Cruz. La secuencia 7, cuya trama de “ÉL” es la más extensa (30 páginas), da cuenta de la derrota villista, a través del personaje del coronel Zagal. Desde una perspectiva intradiegética, esta secuencia cuenta cómo Cruz, condenado a ser fusilado, consigue negociar su liberación, desolidarizándose de uno de sus soldados –el yaqui Tobías- y de Gonzalo Bernal, un revolucionario enviado por Venustiano Carranza. Particularmente interesante, desde la perspectiva metadiegética, es el análisis que hace Gonzalo del rumbo que va tomando la revolución:

 

Nos hemos dejado dividir y dirigir por los concupiscentes, los ambiciosos, los mediocres. Los que quieren una revolución de verdad, radical, intransigente, son por desgracia hombres ignorantes y sangrientos. Y los letrados sólo quieren una revolución a medias, compatible con lo único que les interesa: medrar, vivir bien, sustituir a la élite de don Porfirio.

 

Si comparamos las palabras de Gonzalo con lo que Fuentes escribe acerca de la revolución en Nuevo tiempo mexicano [1995, 41-53], resulta claro que aquel es el portavoz de este. La revolución empezó a alejarse de sus principios a partir del momento en que Estados Unidos reconoció el gobierno liberal de Carranza. Ahí parece morir definitivamente la esperanza de un cambio social en profundidad. 

 

Tercer momento: 20 de mayo de 1919, secuencia 2

 

El trasfondo histórico es menos explícito en esta secuencia. Desde una perspectiva intradiegética cuenta cómo Cruz utiliza las informaciones que le dio Gonzalo para hacerse con las tierras de su padre y casarse con su hermana. Cabe subrayar que, en la cronología narrativa, es el primer momento del periodo revolucionario que surge en la memoria del personaje. No es casual porque representa el momento clave de su enriquecimiento. Desde una perspectiva metadiegética, las reflexiones de don Gamaliel Bernal parecen traducir el análisis del propio Fuentes : 

 

Artemio Cruz. Así se llamaba, entonces, el nuevo mundo surgido de la guerra civil; así se llamaban quienes llegaban a sustituirlo. [] Desventurado país que a cada generación tiene que destruir a los antiguos poseedores y sustituirlos por nuevos amos, tan rapaces y ambiciosos como los anteriores.

 

Es una visión pesimista, en sintonía con las obras ensayísticas de otros autores, como la de Daniel Cosío Villegas: los hombres de la revolución triunfante fueron inferiores a la obra que la revolución anhelaba; las estructuras de dominación siguen sin cambios notorios, lo que cambian son los disfraces de quienes las reproducen. 

 

Cuarto momento: 3 de junio de 1924, secuencia 4

 

A partir de 1920, se inicia un proceso de institucionalización de la revolución. En esta secuencia, Cruz está aún en su hacienda: tiene varios indígenas a su servicio en la hacienda de los Bernal que administra, tras la muerte de don Gamaliel; procede a repartir tierras malas a las comunidades indígenas; se enfrenta con enemigos como Pizarro, dueño de un molino al que llevan sus cosechas los campesinos. Es la última secuencia “rural”; las que siguen están ambientadas en zona urbana. En esta se menciona su candidatura a diputado. Posiblemente sea su elección la que motiva su mudanza a la ciudad de México. Se confirma en esta secuencia el proceso de ascenso político y, por ende, económico de Cruz.

 

Quinto momento: 23 de noviembre de 1927, secuencia 5

 

Esta secuencia está ambientada en la última etapa del periodo presidencial de Plutarco Elías Calles. Artemio Cruz ya reside en la Ciudad de México. Se menciona indirectamente a Álvaro Obregón, quien fue presidente de la república de 1920 a 1924 y quien hizo modificar la constitución, en enero de 1927, para poder ser reelegido presidente y extender el periodo presidencial a 6 años (en vez de los 4 años en vigor). 

Otro elemento importante: Álvaro Obregón ha sido víctima de un primer atentado el 13 de noviembre de 1927, 10 días antes de la fecha de esta secuencia (fue asesinado en un segundo atentado, el 17 de julio de 1928, tras haber resultado electo presidente el 2 de julio del mismo año). 

El trasfondo histórico está marcado por la violenta guerra cristera  y el fusilamiento del sacerdote responsable del atentado contra Obregón. Desde una perspectiva intradiegética, destaca la pertenencia de Cruz a la élite -se codea con el presidente- revelando de este modo una exitosa trayectoria socio-política desde su extracción campesina miserable. 

Desde una perspectiva metadiegética, esta secuencia muestra cómo gobierno, nación y machismo están intrínsecamente vinculados: los protagonistas, todos hombres, juegan a la ruleta rusa sin “rajarse”, es decir, sin acobardarse; su percepción del mundo se divide entre “chingones” (ellos) y “pendejos” (los otros); demuestran su hombría heterosexual yendo a la casa de citas donde las chicas están a su disposición; explicitan su machismo verbalmente recordando que son “machos” y que se comportan “como machos”. El hombre nuevo que sale de la revolución es el caudillo militar viril que pasa del campo de batalla a las esferas del poder. 

 

Sexto momento: 12 de agosto de 1934, secuencia 8

 

De muy corta extensión (10 páginas) esta secuencia se centra en el personaje de Laura, la amante ‘culta’ de Artemio Cruz. Es la única secuencia en la que se evocan los viajes del protagonista al extranjero, en París y en la ciudad de Nueva York. Su función es la de mostrar a un Artemio Cruz cosmopolita cuyo poder económico, a sus 45 años, es bastante alto. Su interés, desde una perspectiva metadiegética es limitado. 

 

Séptimo momento: 3 de febrero de 1939, secuencia 9

 

Esta secuencia está ambientada en la última etapa de la guerra civil española, durante el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas (1934-1939), cuyo gobierno apoyó al bando de los republicanos españoles, mandando armas y municiones y dando asilo político a unos 40 000 exiliados. El hijo de Artemio Cruz se ha enrolado voluntariamente en las Brigadas Internacionales para luchar por la democracia en España. No tiene ninguna formación militar, como la mayoría de los brigadistas. Está en Cataluña durante la retirada de 1939. Desde una perspectiva intradiegética, cuenta el último día de la vida de Lorenzo antes de caer muerto bajo los disparos de los aviones alemanes. La muerte de Lorenzo provoca una de las heridas más profunda de Artemio Cruz. Desde una perspectiva metadiegética señala el compromiso de Lázaro Cárdenas, considerado por Fuentes como el único presidente con preocupaciones sociales concretas, contra el fascismo y las dictaduras. 

 

Octavo momento: 6 de julio de 1941, secuencia 1

 

La novela empieza con esta fecha. Artemio Cruz tiene 52 años y es uno de los hombres de negocios más pudientes del país. La trama de “ÉL” de esta secuencia está compuesta por dos líneas narrativas que corren de manera simultánea, por alternancia textual: en la primera se nos presenta a un Cruz negociando con estadunidenses; en la segunda asistimos a un día de compras de la mujer y la hija. 

Desde una perspectiva metadiegética, se hallan varios elementos que suenan a denuncia:

-El comportamiento de una burguesía prepotente, clasista y caprichosa, en las figuras de la esposa y de la hija.

-La penetración de los capitales y empresas estadunidenses posibilitada por la colaboración de empresarios mexicanos dispuestos a fungir como hombres de paja, como es el caso de Artemio Cruz. 

-El desfase entre una sólida formación universitaria de carácter marxista y una praxis capitalista, como lo señala el secretario Padilla. 

 

Noveno momento: 11 de septiembre de 1947, secuencia 6

 

Artemio Cruz tiene 58 años y acaba de contratar a una mujer para acompañarlo a Acapulco y satisfacerlo sexualmente. No se menciona ningún referente histórico, fuera de la fecha que encabeza la trama de “ÉL”. ¿Será coincidencia que 1947 sea también la fecha de estreno de la película La dama de Shanghái, filmada parcialmente en Acapulco y dirigida por Orson Welles, uno de los directores favoritos de Fuentes? Acapulco no es aún el lugar de la jet set internacional como lo será en los años 1950, a raíz de la construcción del aeropuerto en 1954, pero, en la segunda mitad de los años 1940, varixs actores y actrices estadunidenses llegaban al lujoso hotel Casablanca, donde se filmaron escenas de La dama de Shanghái. Desde una perspectiva intradiegética destacan dos elementos: 

-El menosprecio clasista de Cruz contra Lilia : “Ella contará su pequeña y sórdida historia” [p. 255]; “Lilia no había contado esa triste historia de melodrama []. Ese matrimonio de clase media, con el lépero de siempre, el machito, el castigador, el pobre diablo; el divorcio y la putería.” [ p. 257]

-La toma de conciencia de Cruz de que ya es casi un anciano con un cuerpo que se degrada: “-Hoy no aparecieron la bella y la bestia.” [p. 259]

 

Décimo momento: 31 de diciembre de 1955, secuencia 10

 

Este último momento evocado por Artemio Cruz, con edad de 66 años, está ambientado en la lujosa mansión de Coyoacán donde recibe a la élite para festejar la noche vieja. Cabe recordar que Coyoacán es el lugar donde Hernán Cortés fijó su residencia cuando llegó a México, después de haber pasado por Puebla. Están presentes unos fotógrafos que trabajan, sin duda, para los periódicos de los que Artemio Cruz es propietario. La mansión, lujosamente amueblada con cuadros religiosos, cómodas coloniales, hondos tapetes, recuerda la casa de la hacienda de don Gamaliel. Parece que el tiempo se ha estancado y que nada ha cambiado desde los primeros tiempos de la Independencia. Entre los personajes presentes están varios que ya aparecían en la novela anterior de Fuentes, La región más transparente (1958): en la lista de los burgueses, estaban Roberto Régules, financista; su esposa Silvia; la hija Betina; Juan Felipe Couto, hombre de confianza y especulador; Don Jenaro Arriaga, banquero y especulador y Pedro Caseaux, amante de Silvia Régules, jugador de polo, que formaba parte del grupo “Los Satélites” [Fuentes, 2019, 18-19]

Desde una perspectiva metadiegética, la exhibición grotesca de algunos fragmentos de las conversaciones, muestra la distancia autoral con una burguesía católica, racista, clasista, nacionalista y malinchista, preocupada por sus intereses económicos y sus viajes al extranjero, como lo ilustran los siguientes extractos:

 

- … No sabes qué ejercicios espirituales está dando el padre Martínez…

- …ya no se puede con las criadas de hoy …

- ¿cómo le va a dar el voto a esta bola de indios?...

- … yo de plano me llevo mis ahorros a Suiza…

- …Parías es la ciudad luz por antonomasia…

- … ¿Por qué voy a pagarle impuestos a un gobierno de rateros…?

- … no hay vueltas que darle: sin inversiones americanas…

- … Madrid, divino; Sevilla, precioso…

- … pero como México…

- … nos dan su dinero y su know-how

[p. 357-358]

 

Pocos elementos remiten al trasfondo histórico: se mencionan indirectamente la devaluación del peso, la inversión estadunidense y la permanencia del PRI en el poder. En esta secuencia destacan las prácticas sociales de un Artemio Cruz envejecido, fuertemente empoderado y patéticamente decadente, atrapado en rituales de sociabilidad donde todo parece ser una seria comedia grotesca. Recuerda al anciano don Gamaliel pero sin la dimensión ético-filosófica. 


MAC: ¿novela histórica?


Las primeras novelas históricas publicadas en América Latina se basan en el modelo scottiano (contar la historia de tiempos remotos) y aparecen durante los procesos de independencia, en la segunda década del siglo xix. La primera es Jiconténcal (1826), de autor anónimo. Narra algunos acontecimientos ocurridos en el México de Cortés y de Moctezuma [Medina, 2022, 21]. Le seguirán otras muchas más cuyo objetivo será tematizar la historia de los países hispanoamericanos para examinar los procesos de la conquista, de la colonia y de la independencia. En estas novelas del siglo xix, que exigían un trabajo de investigación historiográfico, la verosimilitud y el efecto de autenticidad estaban subordinados a un hábil ocultamiento de la fabricación ficcional [Gálvez de Acero, 2006, 169]


Paralelamente a las novelas que seguían el modelo de Walter Scott, se fue desarrollando otro tipo donde historia y testimonios se confundían: lxs autorxs se preocupaban por los procesos históricos que estaban presenciando. En esta línea se inscribieron varias novelas con el tema del dictador y sus regímenes [Medina, 2022, 23] pero también, con algunas variaciones, la novela de la revolución mexicana. Esta, señala Carlos Fuentes :

 

introduce la ambigüedad. Porque en la dinámica revolucionaria los héroes pueden ser villanos y los villanos pueden ser héroes. No sólo hay origen y permanencia fatal en el origen; hay, por fin, un destino en movimiento.

En la literatura de la revolución mexicana se encuentra esta semilla novelesca: la certeza heroica se convierte en ambigüedad crítica, la fatalidad natural en acción contradictoria, el idealismo romántico en dialéctica irónica. [1974, 15]


La novela histórica tradicional dará paso, en los años 1980, a la nueva novela histórica. Algunos ensayos críticos consideran que el escritor cubano Alejo Carpentier preparó el camino con la novela El reino de este mundo (1949), en la que introdujo seres ficticios y un universo real-maravilloso, ambientados en un periodo histórico rigurosamente restituido. Contrariamente a la novela histórica tradicional, la nueva novela histórica juega con lo metaficcional, confiesa incluso que se construye con un andamiaje ficcional [Medina, 2022, 25]. Medina apunta las principales características de este nuevo género [2022, 25-29]:

- Reconstitución del pasado según los criterios de la verdad y verosimilitud, pero haciendo ver su carácter ficticio.

- Preeminencia de la oralidad.

- Uso especial de distopías plausibles.

- Distorsión consciente de la historia mediante omisiones, exageraciones, anacronismos.

- Recurso a la metaficción, mediante la cual el autor trasunta su ideología sobre los hechos históricos que tematiza, preocupándose no solo por narrar los acontecimientos históricos, sino también introduciendo la problemática del saber histórico. 

- Intertextualidad (e intermedialidad, añadiría yo).

- Recurso al relato in medias res.

 

Estructura narrativa en MAC

  Estructura narrativa en   MAC   La paginación es la de la edición Cátedra, 406, 2010.    Sec. YO (N° de pag.) TÚ (N° de pag.) ÉL  [ Edad ]...