factores que contribuyeron a la emergencia estético-ideológica de una nueva generación de escritorxs :
-el dominio ejercido por los Estados Unidos sobre América Latina,
-el impacto de la Revolución Cubana de 1959 –vista como un arma potente de liberación del yugo imperialista-,
-la incesante emigración desde el campo a la ciudad que dio lugar a la constitución de grandes zonas urbanísticas, las cuales adquirieron protagonismo en varias novelas, como La región más transparente de Carlos Fuentes, en la que se escenifica la vida caótica de la Ciudad de México [Ordiz 1987, 17-18].
Cinco premios Biblioteca Breve de Novela de la Editorial barcelonesa Seix Barral:
-La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, Perú (1962),
-Los albañiles de Vicente Leñero, México (1963),
-Tres Tristes Tigres de Guillermo Cabrera Infante, Cuba (1964),
-Cambio de piel de Carlos Fuentes, México (1967),
-País portátil de Adriano González León, Venezuela (1968).
GENEALOGÍA DE LA NUEVA NOVELA HISPANOAMERICANA
Leo Pollman [1989] propone tres etapas para la gestación y el desarrollo de la nueva novela hispanoamericana:
-1949-1959: primera etapa que corresponde a los pioneros.
-Década de 1960: segunda fase en que se da el auge de la novela hispanoamericana.
-Década de 1970: tercera y última etapa en la que los “clásicos” autores de la nueva novela van poniendo puntos finales y regresan a una forma más tradicional de armar sus novelas.
Precursores de la nueva novela hispanoamericana –el protoboom, como lo denomina Donoso-,
-Alejo Carpentier (Cuba) con El reino de este mundo (1949)
-Miguel Ángel Asturias (Guatemala) con Hombre de maíz (1949).
Características de la novela magicorrealista:
-Descrédito de los preceptos realistas: la literatura se aleja de la preocupación mimética y deja de ser mero reflejo de una realidad lógicamente ordena e inteligible.
-Tendencia a centrar el relato en una subjetividad compleja o recurrir a estructuras que den cuenta de la multiplicidad de la realidad.
-Creación de espacios imaginarios (El Macondo de García Márquez, por ejemplo) contra los espacios realistas de la novela tradicional.
-Subversión de las perspectivas cronológicas y ordenadas para privilegiar los ciclos, el tiempo en espiral, propios de los relatos míticos.
-Proliferación de instancias narradoras, múltiples y ambiguas, contra narradores omniscientes, únicos y unívocos.
-Recurso a una gama léxica refinada y culta.
-Creación de redes simbólicas, que pueden traducirse por el recurso a la hipérbole.
-Cuestionamiento de la narración y de la construcción diegética dentro de la misma trama narrativa.
-Juego dialógico con lxs lectorxs.
Preguntas, no respuestas, dice Donoso [2007, 51]
Ir más allá de lo real, en una especie de realismo transobjetivo (Pollman 1989, 79): un realismo metafísico capaz de alcanzar el nivel de los mitos.
Carmen Balcells de la editorial barcelonesa Seix Barral tuvo un protagonismo preponderante.
Donoso se pregunta, en su Historia personal del boom (1972):
¿Cuánto duró el boom? ¿O dura todavía? ¿Comenzó con la aparición de Los pasos perdidos [1953] y Pedro Páramo[1955], digamos, por así darle su mayor amplitud, y sigue hasta ahora? ¿O comenzó con Mundo Nuevo [1966] y terminó con la fundación de Libre [1971]? ¿ O comenzará allá en 1962, con el Congreso de Intelectuales de Concepción y su airada protesta por el desconocimiento mutuo de las literaturas de los países latinoamericanas, y pareciera que esta protesta surtió tanto efecto que ahora toda novela latinoamericana pertenece y pertenecerá al boom que se irá prolongando; más y más populoso, hasta el fin de los tiempos? [2007, 125]
Dos acontecimientos fundacionales: la atribución en 1962 del premio Biblioteca Breve al joven escritor peruano Mario Vargas Llosa –tenía 26 años- por La ciudad y los perros y, según Donoso [2007, 45], el Congreso de Intelectuales de la Universidad de Concepción, Chile, organizado ese mismo año por el poeta chileno Gonzalo Rojas.
Augusto Roa Bastos, Guillermo Cabrera Infante, Manuel Puig, Salvador Garmendia, David Viñas, José Emilio Pacheco, Mario Benedetti, Vicente Leñero, Rosario Castellanos, Gabriel García Márquez, Jorge Edwards, Augusto Monterroso, Jorge Ibargüengoitia, Elena Garro, etc.
Tanto Donoso, en su Historia Personal del boom, como Fuentes en La nueva novela hispanoamericana, citan a lxs autorxs que les abrieron pistas de reflexión para la construcción de sus novelas. Se pueden mencionar a Susan Sontag, James Baldwin, William Faulkner, John Dos Passos, Aldoux Huxley, James Joyce, Fernando Arrabal, Lukács, Jean-Paul Sartre, Albert Camus, Günter Grass, Alberto Moravia, Lampedusa, Kerouac, Miller, Capote, Levis-Strauss, Gombrowicz, entre muchxs otrxs.
Agustín Yáñez, Al filo del agua (1947), y la de Juan Rulfo, Pedro páramo (1955)
Dice Fuentes [1974, 34]:
A partir de la certeza de esta universalidad del lenguaje, podemos hablar con rigor de la contemporaneidad del escritor latinoamericano, quien súbitamente es parte de un presente cultural común: desde este nuevo centro sin centro –semejante a la “espantosa esfera” de Pascal, cuyo centro está en todas partes y en ninguna parte- nuestros escritores pueden dirigir sus preguntas no sólo al presente latinoamericano sino también a un futuro que, cada vez más, también será común al nivel de la cultura y de la condición espiritual de todos los hombres.
Según Pollman, Yo el supremo (1974), novela del paraguayo Augusto Roa Bastos, sobre la figura del dictador José Gaspar Rodríguez de Francia (1816-1840) sería un punto final de la nueva novela hispanoamericana, “una especie de cierre grandioso con una reflexión terminal sobre los presupuestos del mito ejemplificado [el dictador] en el mito más obvio de la América Latina ‘independiente’” [1989, 90]
NOVELAS DEL PROTOBOOM Y DEL BOOM
1947:
Al filo del agua, Agustín Yáñez, México.
1949:
Hombre de maíz, Miguel Ángel Asturias, Guatemala.
El reino de este mundo, Alejo Carpentier, Cuba.
1950:
La vida breve, Juan Carlos Onetti, Uruguay.
1955:
Pedro Páramo, Juan Rulfo, México.
1957:
Coronación, José Donoso, Chile.
1958:
La región más transparente, Carlos Fuentes, México.
1960:
La tregua, Mario Benedetti, Uruguay.
1961:
Sobre héroes y tumbas, Ernesto Sábato, Argentina.
El astillero, Juan Carlos Onetti.
1962:
El siglo de las luces, Alejo Carpentier, Cuba.
La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa, Perú.
La muerte de Artemio Cruz, Carlos Fuentes, México.
1963:
Rayuela, Julio Cortázar, Argentina.
La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa, Perú, Premio Biblioteca Breve en 1962.
Los recuerdos del porvenir, Elena Garro, México.
1964:
Los albañiles, Vicente Leñero, México, Premio Biblioteca Breve en 1963.
1966:
Paradiso, José Lezama Lima, Cuba.
El lugar sin límites, José Donoso, Chile.
1967:
Cien años de soledad, Gabriel García Márquez, Colombia.
Tres tristes tigres, Guillermo Cabrera Infante, Cuba, Premio Biblioteca Breve en 1964.
Cambio de piel, Carlos Fuentes, México, Premio Biblioteca Breve en 1967.
Morirás lejos, José Emilio Pacheco, México.
1968 :
La traición de Rita Hayworth, Manuel Puig, Argentina.
1970 :
El obsceno pájaro de la noche, José Donoso, Chile.
1972 :
Cobra, Severo Sarduy, Cuba.
1974 :
Yo el supremo, Augusto Roa Bastos, Paraguay.
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